22A1 RIO GALLEGOS
22A1 RIO GALLEGOS
La Epopeya de la Aeroposta en el Fin del Mundo
Hablar de la Aeroposta Argentina en Río Gallegos es evocar una de las eras más románticas, desafiantes y heroicas de la aviación mundial. El 31 de marzo de 1930 se realizó el viaje inaugural hacia esta remota localidad austral a bordo de un Latécoère 28, consolidando la mítica Línea de la Patagonia. Volar en esas latitudes significaba desafiar los feroces vientos patagónicos, las temperaturas extremas y la falta de instrumental moderno, una travesía inmortalizada por pilotos pioneros de la talla de Antoine de Saint-Exupéry (el célebre autor de El Principito).
Anatomía del Antiguo Aeródromo Río Gallegos
Gracias a documentos
históricos de la época (como el plano que vemos y la detallada ficha técnica de agosto de 1939
en, podemos conocer exactamente cómo era:
- Ubicación
y Terreno: Se emplazaba a unos 5 kilómetros al sur de Río Gallegos
sobre un terreno llano y firme a 25 metros sobre el nivel del mar.
- La
Pista: Consistía en un campo de aterrizaje de dimensiones variables
(con rumbos útiles de hasta 750 metros) delimitado por un sistema de
balizaje circular para guiar a los aviones.
- Comunicaciones
y Radio: El aeródromo contaba con el servicio radiotelegrafico
goniométrico de la Aeroposta (Señal distintiva LVI) sostenido por
dos torres de radio de 26 metros de altura, clave para dar apoyo técnico
en un entorno tan hostil.
- Abastecimiento:
En la pista se disponía de combustible Nafta Shell 87 octanos y
aceite Aeroshell Heavy para reabastecer a las aeronaves que
continuaban viaje o regresaban al norte.
- La
Estación Meteorológica: Un pilar fundamental para la seguridad de los
vuelos fue la "Oficina meteorológica de sondajes aéreos”, ordenada
originalmente por el gobernador Juan Manuel Gregores entre 1935 y 1936 en
el paraje Río Chico, la cual posteriormente se trasladó de manera
definitiva al predio ocupado por la Aeroposta.





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